Martín López es Technical Account Manager en Facephi y trabaja desde Argentina con un horario fijo, de 11 a 19. Su receta pasa menos por las herramientas y más por la rutina. Nos contó en qué consiste.
Un horario fijo, elegido a propósito
Martín trabaja de 11 a 19 horas. Lo que más rescata del remoto es lo que ese esquema le habilita: organizar su tiempo, estar con su hijo, cocinar, quedarse cerca de la gente que quiere, manejar el día con horarios menos rígidos y no perder horas en desplazamientos ni pelearse con el clima para llegar a una oficina.
Internet estable, una notebook que aguante y el paquete de Microsoft
Su lista es corta y sin adornos: buen acceso a internet, una notebook robusta y estable, y herramientas de colaboración como Teams, SharePoint y Outlook.
Su consejo: vestirse, buscar luz natural y estirarse
Aunque el horario no lo obligue, Martín insiste en sostener una rutina: vestirse bien, conseguir un lugar de trabajo con luz natural y fijar momentos para estirarse y despegarse de la pantalla. Y agrega algo que en remoto se pierde fácil: si hay un buen equipo humano del otro lado, conviene usarlo para socializar, aunque sea por Teams. No alejarse de los contactos, dice, también es parte del trabajo.
Lo más retador: fabricar las pausas que la oficina regalaba
Para él, lo más difícil es sostener los horarios y crear los cortes. En una oficina uno se levanta a buscar un café y termina conversando con alguien; en remoto eso no pasa solo. Su solución práctica es levantarse de la silla cada hora y tomarse cinco o diez minutos de calma.
Gimnasio, arreglos en casa y el río el fin de semana
Le gusta ir al gimnasio, pasar tiempo con su hijo y meterle mano a alguna mejora de la casa. Los fines de semana, cuando puede, ordena sus cosas de pesca y se va al río a desconectar.
Trabajar desde donde haya buena conexión
El balance de Martín es que su calidad de vida mejoró bastante al sacarse de encima el traslado y poder mezclar los momentos de trabajo con los de familia. Y remarca lo que para él es la ventaja de fondo del modelo: se puede trabajar desde cualquier parte del mundo mientras haya una conexión decente.
Otra rutina distinta, esta vez en QA, es la de Magali Dos Santos.

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