Fernando Mountinho es Backend Engineer y trabaja de forma freelance desde Venezuela. Su día está armado sobre Scrum, con dailies como ancla, y con un margen que casi nadie tiene que calcular: el del servicio eléctrico. Nos contó cómo lo maneja.
Café negro antes de la daily
El día arranca con un café negro, que según él no puede faltar. Se levanta temprano para estar listo antes de la reunión diaria, que describe como breve pero decisiva: ahí el equipo pone en común avances, obstáculos y lo que sigue. Después de la daily ordena su jornada en Jira o Trello, ajustando prioridades según lo que se habló.
El margen que hay que dejar en Venezuela
Hay una variable que Fernando planifica y que en otros países no aparece: el internet y la electricidad. Por eso deja siempre un colchón en la agenda para improvisar si algo se cae.
Bloque de código: APIs, bases de datos y microservicios
Terminada la daily empieza el tramo más pesado del día. Como backend Java, su foco está en crear y optimizar APIs, trabajar con bases de datos y configurar microservicios, siempre dentro de los estándares que fija el sprint. Sus herramientas de cabecera son IntelliJ IDEA y Docker, más lo que pida cada cliente. Ser freelance le deja adaptar el flujo a lo que le funciona, pero manteniendo las metas del equipo y una comunicación constante para que nada se trabe.
Pausas con arepa y fútbol local
Trabajar desde casa le permite tomarse los descansos a su ritmo. En su caso eso significa preparar una arepa o mirar un rato el partido si están jugando los equipos locales. Los considera necesarios, no un lujo: vuelve al código con la cabeza fresca.
Cierre con retrospectiva propia
Sobre el final del día revisa lo que avanzó, actualiza el tablero y se hace una retrospectiva personal para detectar qué puede mejorar. Si hay entregas pendientes para un cliente, se asegura de dejarlas documentadas y claras. Después desconecta del todo, para tener un rato de ocio o estar con su familia. Para él, siendo freelance, ese corte es lo que evita quemarse.
Su lectura del oficio
Fernando no esconde la parte difícil: gestionar el tiempo y lidiar con cortes de internet inesperados. Del otro lado pone la libertad de organizar el día y construir una carrera a su manera. Su síntesis es que con pasión, organización y ganas de aprender, el camino freelance es viable.
Otra rutina de desarrollo, esta vez dentro de una empresa, es la de Rogert Castillo.

