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Casos de éxito/Paulimar Angulo

Caso de éxito

Paulimar Angulo: liderar frontend en Litermi desde las 7 a.m.

Frontend Lead en Litermi · Venezuela

Paulimar Angulo, Frontend Lead en Litermi, trabajo remoto desde Venezuela

Paulimar Angulo es Frontend Lead en Litermi y trabaja desde Venezuela. Empieza a las 7 de la mañana por la diferencia horaria con la empresa, y esa decisión le ordena el resto del día. Nos contó cómo.

Dos horas movidas y después, código

La jornada de Paulimar arranca a las 7 a.m. con un desayuno ligero. Las primeras dos horas son las más agitadas: pendientes acumulados y las reuniones del día. Una vez que las tareas y los requerimientos están ordenados, recién ahí se sienta a desarrollar. Al mediodía corta para almorzar, y por el desfase horario termina a una hora que para ella es temprano. Lo considera una de las grandes ventajas de su modalidad, porque le deja la tarde libre para el equilibrio entre lo laboral y lo personal.

Lo que hace cuando cierra la laptop

Al terminar de trabajar organiza el día siguiente, adelanta comidas si no están listas, ordena un poco la casa y después va al gimnasio, teje o lee.

Un Pomodoro y una libreta

Más allá del stack técnico, que según ella cambia todo el tiempo, hay dos herramientas que no negocia. La primera es un cronómetro Pomodoro, que le sostiene el balance entre concentración y descanso mental. La segunda no es digital: una libreta. Tomar notas a mano de las reuniones y de las ideas de desarrollo le arma un esquema mental más claro para analizar requerimientos.

Su consejo: no trabajar en pijama

Paulimar tiene el consejo más largo y más concreto de todos. Empieza por respetar tu tiempo y tu espacio de trabajo, y ayudar a que tu entorno también los respete. No hace falta un gran escritorio ni una silla impresionante, pero sí que la mesa y la silla donde trabajas sean solo para eso.

Con el horario aplica la misma lógica. Sea autoimpuesto o fijado por la empresa, sigue siendo un horario de oficina, y cuando termina hay que cerrar como si te fueras del edificio. Advierte sobre un vicio que aparece justo cuando el trabajo te gusta: la mentalidad de estar disponible las 24 horas, que termina en desgaste.

Y remata con algo que suena menor y no lo es: no trabajes en pijama. No hace falta vestirse para salir, se puede estar cómoda, pero conviene ponerse ropa distinta de la que usas para dormir. Después de eso, dice, lo que sostiene una carrera remota es el aprendizaje constante y las habilidades blandas: comunicación efectiva, manejo de equipos, gestión emocional. Y la honestidad y la ética de trabajo, que son las que te hacen destacar cuando nadie te ve.

Lo más retador: apagar la cabeza

Lo que más le costó fue pasar de la mentalidad de trabajo a la de tiempo personal, y resistir la tentación de volver a conectarse fuera de horario solo porque las ideas estaban fluyendo. Su solución fue simple: anotar la idea y revisarla al día siguiente, con la cabeza descansada y la idea más clara.

Tejer, una ventana y música de fondo

Su hobby es tejer, y trabajar en remoto justamente le da el tiempo para hacerlo. El resto de la mejora está en el entorno que pudo armarse: música ambiente que le gusta, el escritorio cerca de una ventana y ropa cómoda todos los días. Actividades que, dice, le mejoraron la salud física y mental.

La historia de Génesis Vázquez muestra otra forma de combinar trabajo y casa, desde el lado del QA.

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