Eduardo Cahuao es desarrollador .NET en EX Squared Outcoding Solutions S.R.L y trabaja desde Venezuela. Su caso tiene una particularidad: trabaja a distancia, pero igual se traslada. Nos contó por qué.
Un lugar con luz estable y dos conexiones
Eduardo se organizó para trabajar desde un sitio que no tiene problemas de electricidad y donde mantiene conexión a internet redundante. Eso implica moverse hasta allá cada día, y es la decisión que le garantiza poder cumplir. La planificación del trabajo se lleva en un board de Azure, donde el equipo ordena los objetivos por jerarquía y los parte en tareas. Eso les permite dos cosas concretas: medir tiempos y tener a la vista todo lo hecho y lo que falta.
Visual Studio, Postman, JMeter
Las herramientas que su perfil exige son Visual Studio, SQL Management, Postman y MySQL Workbench, y en el camino tuvo que sumar JMeter. Por ahora no siente que necesite otra plataforma para mejorar su perfil, aunque se mantiene leyendo sobre lenguajes y herramientas nuevas. Su estrategia es explícita: primero especializarse en lo que ya hace, y después ampliar el rango de trabajos que puede tomar.
Su consejo: planificar los plazos con margen para probar
Lo principal, para él, es cumplir los plazos, y para eso hay que planificarlos con un rango amplio destinado a las pruebas. Su argumento es que es muy difícil que un desarrollo cumpla el objetivo en su primera versión. De ahí lo segundo: mantener comunicación fluida y constante con el equipo, avisando fallas, mejoras y posibles retrasos a tiempo para que se puedan tomar medidas.
Dos días de playa con la portátil
Lo que más valora es el tiempo con su familia, y tiene ejemplos concretos: se tomó hasta dos días de playa con la computadora portátil, y acompañó a su hija a unas competencias deportivas en otro estado del país que ocuparon tres días laborables.

Hablar el mismo idioma no garantiza entenderse
Eduardo trae dos anécdotas sobre esto, las dos con la empresa, que está en Costa Rica, y las dos en español. La primera: en una reunión larga cortaron para almorzar y acordaron retomar en una hora. Volvieron todos menos una persona, que no aparecía. Mientras esperaban, a Eduardo se le ocurrió decir que estaba comiendo pescado, una expresión venezolana. Nadie la entendió y le tocó explicar el chiste, que es la peor manera de contarlo.
La segunda le llevó días. Sus compañeros usaban todo el tiempo la expresión por aquello, y él se quedaba pensando a qué aquello se referían. Hasta que le preguntó directamente a alguien con quien ya tenía confianza y le explicaron que equivale a lo que en Venezuela sería por si acaso.
Lo más retador: la disponibilidad horaria
Su mayor desafío fue acomodar horarios y hacer el esfuerzo de estar disponible dentro de las franjas acordadas.
Movilidad dentro del horario laboral
El balance de Eduardo tiene dos partes: el disfrute familiar y la posibilidad de moverse aun dentro del horario de trabajo. Hacia adelante ya tiene el objetivo definido: está preparando un par de certificaciones de desarrollador asociadas a servicios en la nube con Azure.
Desde Costa Rica, Kevin Au cuenta cómo es su jornada en el frontend.

