Armando Villanueva es Senior Backend Developer en Red Científica Peruana y trabaja desde Venezuela. Lleva más de seis años trabajando a distancia, tiempo suficiente para haber pasado por lo mejor y lo peor del modelo. Nos contó ambas cosas.
Café, arepa y regar las plantas
El día de Armando empieza a las 7 de la mañana con café y una arepa recién hecha. Antes de sentarse riega sus plantas. A las 10 se conecta con el equipo para la reunión diaria, y de ahí pasa a los correos y al trabajo de fondo, con música puesta para concentrarse. Ubica su mejor momento en la tarde, cuando dice que las ideas le fluyen mejor. Sobre el final del día atiende consultas y hace code reviews para ayudar a sus colegas. A las 7 de la tarde se desconecta y sale a caminar con su esposa y su perrita.
VS Code, Laravel y algo más que lo técnico
Sus dos aliados son el entorno de desarrollo y las habilidades blandas. Del lado técnico, Visual Studio Code por su versatilidad y sus extensiones, y el dominio de Laravel en PHP para construir APIs robustas y escalables. Del otro lado pone liderazgo, planificación estratégica y gestión de riesgos, que son las que le permiten cumplir objetivos y plazos. Se define como un desarrollador integral, con excelencia técnica y visión gerencial a la vez.
Su consejo: armarse un espacio exclusivo
Lo que recomienda es tener un lugar dedicado únicamente a trabajar, e invertir en comodidad y en herramientas de calidad, porque a su juicio se paga solo. Después, rutina: planificar el día y respetar horarios como si fuera a una oficina. Y algo que suele quedar afuera de las listas: tomar sol, comer bien y hacer actividad física.
Lo más retador: una jornada que empezaba a las 3 a.m.
Su mayor desafío fue la diferencia horaria trabajando con empresas europeas. Durante esa etapa su jornada iba de las 3 de la mañana a las 12 del mediodía, y le tomó tiempo ajustarse. El otro reto fue distinto: es una persona sociable y extrañaba el contacto humano, hasta que aprendió a apoyarse en las videollamadas y el correo como formas reales de conversación. Su lectura es que cada obstáculo lo obligó a organizarse mejor y a valorar más la conexión con los demás.
Atardeceres, caminatas y jardinería
El remoto le abrió espacio para sus hobbies: fotografiar atardeceres en la hora dorada, hacer caminatas matutinas sin apuro, cocinar platos más elaborados y cuidar su jardín con dedicación.
Lo que hizo con el tiempo que ganó
Armando resume el cambio en una palabra: tiempo. Tiempo para su familia y para lo que le importa. Dejó atrás el tráfico y el estrés del traslado, y en esos años cuenta que pudo ayudar a sus padres, recibirse de ingeniero, comprar una casa y casarse. No niega que el modelo tiene sus complicaciones, pero dice que las enfrenta conforme a la vida que quería tener. Del proyecto en Red Científica Peruana destaca el acompañamiento recibido y las ganas de seguir aportando.
Del lado del marketing, María Fernanda Rojas cuenta cómo es su jornada como especialista SEO.

